
El fundador de Fibanc asegura que todavía existen malas prácticas en el sector financiero y que hay clientes que invierten por rumores que escuchan en el gimnasio.
Carlos Tusquets procede de una familia con tradición banquera. Su abuelo era dueño de Banca Tusquets, entidad fundada en Barcelona en 1899 que en la década de los cincuenta fue absorbida por el actual Santander. En 1983 fundó el banco de gestión de patrimonios Fibanc y lo vendió al grupo italiano Mediolanum hace siete años por casi 180 millones de euros. Actualmente, el banquero mantiene la presidencia no ejecutiva de Fibanc, aunque dedica buena parte de su tiempo a la Asociación de Profesionales de Asesoramiento y Planificación Financiera (EFPA, según sus siglas en inglés), creada en Rotterdam (Holanda) en el año 2000. Hoy, la EFPA celebra su primer congreso, en Barcelona, en el que se abordarán los retos de los profesionales dedicados al asesoramiento financiero patrimonial.
“En el foro se analizará la transposición de la Directiva de Mercados en Instrumentos Financieros MiFID en España y la nueva Ley de Mercado de Valores”, explica Tusquets, que preside a la EFPA en España. MiFID que entra en vigor este año cambiará la legislación del sector en Europa y dará respuesta a las demandas de los inversores en cuanto a innovación, seguridad y protección.“Es cierto que la MiFID es demasiado rígida en ciertos aspectos, pero busca la defensa de los minoristas”, asegura Tusquets.Entre los principales objetivos de EFPA destaca también la protección al consumidor de servicios financieros, y la vigilancia del comportamiento ético de los profesionales de la planificación y el asesoramiento financiero para evitar malas prácticas. Las conclusiones que se obtengan del congreso se enviarán a la Comisión Europea (CE), que prepara un libro blanco sobre el asesor financiero. Según Tusquets, en España se contabilizan más de 300.000 personas dedicadas al asesoramiento financiero y todavía se dan comportamientos poco ortodoxos entre clientes y asesores. “Todavía hay profesionales que no priman el interés del cliente por encima del de la entidad”, afirma el banquero, que reconoce que es una práctica difícil de erradicar.
“La cultura financiera en España ha evolucionado mucho –prosigue– aunque todavía puedes encontrar gente que invierte por los rumores de una fusión o una OPA en el gimnasio”, dice.De hecho, “todavía hay inversores que mueven todos sus ahorros en conductas poco profesionales sin ser conscientes de que pueden perder todo el dinero con mucha facilidad, no hacer falta ir al casino”, dice Tusquets.El presidente de EFPA España se muestra convencido de que la crisis financiera abre nuevas oportunidades de inversión. “La crisis no es de liquidez, es de confianza, el dinero sigue ahí y es un buen momento para entrar en bolsa”, asegura.
Publicado el 23/11/2007, por Olga Grau. Barcelona. Expansion.com